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Manual sobre Inversores (1)

Por babalum, 10-06-2007 9:21 pm

Traduzco a continuación un interesantísimo artículo de Paul Graham que explica en 21 puntos las diferencias entre las empresas de capital riesgo y los “Business Angels”, que esperar de ellos y algunos consejos de cómo tratarlos.

El artículo original está en: http://www.paulgraham.com/guidetoinvestors.html

Artículos relacionados: Diez mitos acerca de emprender negocios tecnológicos 

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Abril 2007

(Este artículo es un extracto de mi presentación en la conferencia 2007 ASES en Stanford)

El mundo de los inversores es ajeno a la mayoría de emprendedores tecnológicos, en parte porque los inversores son tan diferentes a ellos y en parte porque suelen operar en secreto. He tenido relación con éste mundo durante muchos años, tanto como fundador como inversor y todavía no puedo decir que lo entienda completamente.

En éste articulo voy a citar algunas de las cosas sorprendentes que he aprendido acerca de los inversores. Algunas de ellas las he aprendido éste último año. Enseñar a emprendedores tecnológicos como tratar con inversores es probablemente la segunda cosa más importante que hacemos en “Y Combinator”. La primera cosa importante para una startup es hacer algo bien. Pero todo el mundo sabe que eso es importante. Lo peligroso acerca de los inversores es que los emprendedores tecnológicos ni se imaginan lo poco que realmente saben acerca de ese extraño mundo.

1.     Los inversores son los que hacen que una “startup” prospere.

Hace algo de un año intente averiguar que se necesita para reproducir Silicon Valley en otra parte. Llegué a la conclusión de que los ingredientes críticos son gente rica y “locos por la informática”, es decir inversores y fundadores. Personas es todo lo que se necesita para hacer tecnología, por consiguiente una vez tengamos a reunidos a éstos dos grupos, todos los demás vendrán por si mismos.

Si hilamos más fino, diría que el factor limitante son realmente los inversores. No porque contribuyan más a la empresa, pero simplemente porque están menos dispuestos a desplazarse. Son ricos. No se van a desplazar a Alburquerque simplemente porque hay un par de emprendedores listos en los cuales podrían invertir. No obstante, los emprendedores si que viajarían al Bay Area para encontrar inversores.

2.     Los inversores ángeles (“Business Angels”) son los más importantes.

Hay diferentes tipos de inversores. Las dos categorías más importantes son ángeles y capital riesgo: las empresas de capital riesgo invierten el dinero de otros y los ángeles invierten el suyo. Aunque sean menos conocidos, los inversores ángel son probablemente el ingrediente más importante a la hora de crear un Silicon Valley. Muchas compañias que obtienen financiación de empresas de capital riesgo, jamás hubiesen llegado hasta ese punto si no hubiesen invertido primero los “Business Angels”.

Las Capital Riesgo dicen que normalmente entre el 50%-75% de las empresas que financian ya han obtenido anteriormente algún tipo de inversión externa. Los ángeles están dispuestos a financiar proyectos más arriesgados que el Capital Riesgo. También suelen dar consejos de mayor valor, dado que la mayoría fueron emprendedores anteriormente, todo lo contrario que el Capital Riesgo.

La historia de Google es un ejemplo del papel crucial que juegan los “Business Angels”. Mucha gente sabe que Google obtuvo dinero de Kleiner y Sequoia. Lo que no se suele saber es en que punto de su historia. Esa ronda de financiación no era la primera, la valoración premoney fue de 75 millones de dólares. En ese momento Google ya era una compañía de éxito. Realmente, Google fue fundada con dinero de ángeles.

Puede parecer extraño que una de las startup estandarte de Silicon Valley fuera fundada de esa manera, pero en realidad no es tan sorprendente. El riesgo siempre es proporcional a la recompensa.  Aunque el mayor éxito hasta el momento, Google probablemente parecería una apuesta muy arriesgada en sus inicios y eso es exactamente lo que el Capital Riesgo rehuye.

¿De donde salen los inversores ángeles? De otras startups. Es por ello que lugares con una alta concentración de startups se benefician de un cierto efecto de  mercado aunque con un desfase en el tiempo: las startups existen porque antes hubo otras.

Nota de Babalum: ¡Que casualidad! Acabo de hacer un pausa para cenar y hojear la Vanguardia del Domingo para encontrarme con el siguiente párrafo en la entrevista que hacen a Carlos Blanco, Presidente de ItNet, uno de los veteranos de la Internet española:

“Expresa su decepción por la falta de “business angels” en España. Somos los empresarios de Internet que tenemos recursos los que apoyamos a los nuevos emprendedores”

En éste artículo del blog de Carlos hay un enlace para descargarse el artículo completo en pdf.  

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Confundidos por el azar (20)

Por babalum, 04-11-2006 11:33 am

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UN ARROGANTE HIJO DE 20 AÑOS

En una ocasión un amigo de confianza de mi padre, rico y de los que les gusta subrayar su lugar en la escala social, me llamó durante una visita suya a Nueva York. Quería extraer de mí una valoración respecto al estado de varios mercados financieros. Realmente yo no tenía opiniones acerca de las tendencias de los mercados a pesar de mi condición de operador de bolsa. Tampoco hice ningún esfuerzo por formular alguna.

El caballero continuó haciéndome preguntas precisas sobre el mercado de bonos europeos, sin duda con el interés de comparar mi opinión con la de algún otro “experto”. En lugar de hacerle predicciones comencé a explicarle algunas de mis ideas sobre la aleatoriedad, de modo que se llevó la impresión de que estaba eludiéndole y casi se daña la amistad entre él y mi padre. Llegó a llamar a mi padre y decirle: “¡Todos los especialistas que consulto me tratan con respeto, pero su engreído hijo de 20 años se ha hecho el importante, negándose a darme un pronóstico del mercado!”

EVENTOS RAROS

Mi vida como operador ha sido la de “las apuestas asimétricas”, esto es, trato de beneficiarme de los eventos raros, que no se repiten con frecuencia, pero que, correspondientemente, dan lugar a un grandes ganancias cuando ocurren. Trato de hacer dinero lo menos frecuentemente posible, pues mientras más raro es el evento, más devaluado será su precio. ¿Por qué? Debido a una inclinación psicológica de la gente dedicada a esta carrera a causa de centrar su atención en la lluvia de información que les llegaba. Hasta algunos experimentados veteranos no parecen entender que la probabilidad no importa, sino los dividendos.

Veamos un ejemplo de un inversor legendario como Jim Rogers, que llegó a ser socio de George Soros: “Yo no compro opciones de compra. Está demostrado por estudios que el 90% de las opciones expiran en pérdidas, por lo tanto si quiero invertir en un mercado alcista mediante opciones sólo vendo opciones de compra (calls)”.

A pesar de su reputación, Jim, no parece tener clara la diferencia entre probabilidad y retornos esperados. La probabilidad no es relevante. Tendría que haber evaluado los retornos del 10% de opciones ejercidas con ganancias y compararlas con las pérdidas del 90% de las opciones restantes.

Uno de los eventos raros a los que me refiero fue el derrumbamiento de los mercados financieros en 1987 que además me convirtió en un operador. Nero, el pesonaje de los primeros capítulos de ésta historia, trata siempre de salir sin daños evitando exponerse a los eventos raros, que es la defensa más común, pero yo soy mucho más agresivo y he organizado mi trabajo de tal manera que pueda obtener ganancias de estos eventos raros, con mis apuestas asimétricas.

SIMETRÍA Y CIENCIA

En la mayoría de las ciencias, tal asimetría no importa.

Desafortunadamente, las técnicas empleadas en las finanzas son frecuentemente importadas de otras áreas, por ser ésta una disciplina joven. En la mayoría de las especialidades, fuera de las finanzas, no trae problemas la eliminación de valores extremos de las muestras, pues hacerlo no altera significativamente los resultados. Así, la gente en las finanzas importan la técnica e ignoran los eventos raros, sin darse cuenta que este evento puede llevar una compañía a la bancarrota. Si estuviésemos tratando con un mundo determinista – esto es, despojado de la aleatoriedad- y conociéramos con certeza que éste era el caso, las cosas probablemente serían mucho más fáciles.

 

continúa en el librobit (21) de “Confundidos por el azar”

Algunos libros de Nassim Taleb:

Engañados por el azar - en castellano Engañados por el azar (libro en español en Amazon)
Fooled by Randomness - Confundidos por el azar Fooled by Randomness (libro original en inglés)
Dynamic Hedging - Cobertura dinámica Dynamic Hedging

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Diez mitos acerca de emprender negocios tecnológicos

Por babalum, 17-10-2006 10:34 pm

Artículo original en inglés. en el blog del su autor, Ron Garret.

Desde que empecé mi nueva carrera en el campo del capital riesgo me he ido dando cuenta de los errores que habitualmente cometen los emprendedores tecnológicos, especialmente los más inteligentes, cuando buscan inversores para su negocio. Estos son los diez mitos más comunes:

Mito 1: Una idea brillante te hará rico.

Realidad: Una idea brillante no es necesaria ni suficiente para que un negocio tenga éxito, aunque evidentemente no hará ningún daño. Microsoft es probablemente el mejor ejemplo de un negocio con éxito, que jamás tuvo una idea brillante en toda su historia. (Más bien al contrario, Microsoft ha obtenido tanto éxito en gran parte por buscar y destruir las ideas brillantes de los demás.) Google se ha basado en un par de ideas brillantes (Page rank, anuncios contextuales, plataformas en paralelo y basadas en hardware barato) pero ninguna de estas ideas eran originales de Larry o Sergey. No quiero decir con esto que Larry, Sergey o Bill no sean brillantes – los tres son seguramente más inteligentes de lo que nunca pueda esperar yo. Pero la idea de que despertaron un día con una idea que les ha llevado a sus riquezas es simplemente un mito.

Mito 2: Si lo creas el público vendrá.

Hay algo de cierto en éste mito. Han existido negocios que simplemente crearon algún producto, lo hicieron público y lograron el éxito. (Google es un ejemplo). Pero para cada Google hay decenas de otras empresas que tenían productos estrella que no lograron vender por uno u otro motivo. Mi ejemplo favorito es la primera compañía que fundé en 1993. Se llamaba FlowNet y se basaba en el diseño de una nueva red local de alta velocidad. Alcanzaba 500Mb/s cuanto el estándar para una ethernet estaba en 10mb/s. Durante más de cinco años, FlowNet tenía el mejor ratio prestaciones/precio de todas las redes en el mercado. Además, FlowNet incluía garantías de calidad de servicio para transmisión de video en tiempo real. Si FlowNet hubiese tenido éxito, los servicios de video actuales estarían funcionando mucho mejor de lo que lo hacen hoy en día.

No obstante, a pesar de que desde un punto de vista tecnológico, FlowNet dejaba atrás a cualquier otro competidor, fue un rotundo fracaso como negocio. Nunca vendimos una sola unidad. No voy a contar ahora toda la historia de nuestro fracaso, pero si lo tuviera que resumir, las razones eran muy sencillas. No era Ethernet. Si hubiésemos hecho bien nuestros deberes y completado una investigación de mercado, lo hubiéramos sabido. En el peor de los casos nos hubiésemos dado cuenta que era un obstáculo importante. Y lo hubiésemos podido saber antes de habernos gastado decenas de miles de dólares de nuestro propio dinero en abogados de patentes y prototipos.

Mito 3: Alguien robará tu idea si no la proteges.

Realidad: Nadie dará un duro por tu idea hasta que tengas éxito y para entonces es demasiado tarde. Incluso en el improbable caso de que te encuentres con alguien que esté tan emocionado con tu idea como tu mismo, si tiene un mínimo de sentido común se te unirá en vez de intentar competir contigo. (Y si no tienen sentido común en realidad es irrelevante lo que vaya a hacer.)

Las patentes solo sirven para una cosa: pueden hacer sentir mejor a los inversores, especialmente a los más ingenuos. Pero a pesar de ello te recomiendo encarecidamente que patentes tus inventos tu mismo. No es tan difícil una vez se sabe como. Vas a hacer un mejor trabajo que la mayoría de abogados y te ahorrarás un montón de dinero.

Mito 4: Lo que piensas importa.

Realidad: No importa en absoluto que tú y tus colegas penséis que vuestra idea es el invento más brillante después de la pizza en raciones (a no ser, naturalmente, que tus colegas tengan suficiente dinero para ser los clientes de tu negocio).

Lo que realmente importa es lo que piensan tus clientes. Si tú y tus colegas pensáis que vuestra idea es fantástica, es natural y comprensible, creer que millones de otras personas allí fuera también lo pensarán. A veces incluso funciona, pero la mayoría de veces no es así.

La razón es que si sois tan listos para tener una idea tan brillante entonces tú (y probablemente tus colegas) sois diferentes a la mayoría de gente. No quisiera sonar condescendiente pero la triste realidad es que la mayoría de gente es bastante simplona comparada contigo (solo fíjate en cuanta gente vota a los republicanos ;-) y a ésta gente sólo les importan cosas simples. Si tu objetivo son clientes que sean como tú y que les importen las cosas que te importan a ti, entonces tu base de clientes será bastante pequeña.

Mito 5. Las proyecciones financieras no sirven para nada.

Igual que con el mito 2, este tiene algo de verdad. Como dijo Carl Sagan, predecir el futuro es un arte olvidado. No hay manera de saber con certeza cuanto dinero va a ganar tu negocio, o cuanta va a costar lanzar tu producto al mercado. La razón para hacer una proyección financiera es para hacer una comprobación de la realidad y convencerte a ti mismo que cómo mínimo es posible obtener un retorno con hipótesis plausibles.

Si después de hacer los números te encuentras que para obtener un retorno de la inversión necesitas un número de clientes que es diez veces más grande que el mercado conocido para tu producto, entonces deberías consultarlo con la almohada. Como dijo Dwight Eisenhower: los planes son inútiles, pero la planificación es indispensable.

Éste mito es la base para uno de los errores más habituales que comenten los emprendedores tecnológicos cuando plantean sus ideas. Dirán cosas como “Incluso que solo capturemos un 1% del mercado nos forraremos”. Frases como éstas indican que no has hecho tus deberes para saber que es lo que realmente quieren tus clientes. Podrías igualmente decir: “hay una alta probabilidad que solo un cliente de cada cien compren nuestro producto (y francamente, no estamos seguros ni de eso)”.  Eso no inspira mucha confianza precisamente.

Mito 6: Lo que sabes importa más que a quien conoces.

Realidad: Lo has estado negando toda tu vida. Seguramente has sido educado para creer que ser inteligente era importante, o simplemente no hiciste caso a tu madre cuando te decía que llevarte bien con tus amigos era más importante que sacar “Excelentes”.

La verdad es que importa más a quien conoces que no lo que sabes. Con esto no quiero decir que ser listo y tener conocimientos sea superfluo. Saber “el que” es muchas veces una forma efectiva de ser presentado a las personas adecuadas. Pero al final, importa más la gente que conoces y en la que confías (y es todavía más importante  quienes son los que confían en ti) que no el conocimiento objetivo que puedas tener.

Hay una buena razón para ello: las decisiones en los negocios son tremendamente complicadas. Nadie puede llegar a tener todo el conocimiento y experiencia requerida para tomar decisiones en un espectro tan amplio de campos, por lo que los hombres de negocios efectivos delegan gran parte de sus decisiones a otras personas. Y cuando eligen a las personas en quien delegar éstas decisiones, eligen primero a las personas que conocen y en las que confían.

(Nota de Babalum: Me salto la traducción acerca de las diferentes capacidades sociales de un programador dependiendo de los lenguajes de programación que utiliza. Creo que es ir un poco demasiado lejos, aunque también es cierto que existen estudios que relacionan ciertos rasgos del carácter de un país con ciertas características y estructuras de sus idiomas)

Mito 7: Tener un doctorado importa.

Realidad: Lo único que significa un doctorado es que no eres un vago y que estás dispuesto a aguantar todos los trámites y las sandeces que se requieren para obtener dicha titulación en alguna parte. Empíricamente, tener un doctorado está inversamente correlacionado con el éxito en los negocios. Esto es así porque la estructura de gratificación o éxito en el mundo académico es exactamente el contrario que el que impera en los negocios. En el mundo académico lo que importa es lo que piensan tus colegas. En negocios, lo que importa es lo que piensan tus clientes, y tus clientes casi seguro que no serán tus colegas.

[Nota adicional: nuevamente no quiero que se interprete que un doctorado no sirva para nada. Se pueden aprender muchas cosas útiles, pero estas son los conocimientos y la experiencia que se adquieren por pasar por el proceso, no la titulación en si mismo.]

Mito 8: Necesito 5 millones de dólares para arrancar mi negocio.

Realidad: A no ser que quieras fabricar hardware (en cuyo caso deberías definitivamente pensártelo dos veces) seguramente no necesitas ningún capital para arrancar. Paul Graham ha escrito extensamente acerca de este punto por lo cual no profundizaré demasiado en él, excepto para decir lo siguiente: no necesitas mucho capital inicial pero si estar dispuesto a dejarte la piel trabajando.

Debes ser tú mismo el que conduzca tu brillante idea hasta que dé sus primeros frutos tú; nadie lo va a hacer por ti, y nadie te va a prestar dinero para que contrates a alguien que lo haga por ti. La razón es muy simple: si no crees lo suficiente en el potencial comercial de tu idea como para arriesgar tus propios ahorros y fines de semana y así poseer una buena proporción de tu empresa, porque nadie va a confiar lo suficiente en tu idea como para arriesgar su propio dinero?

Mito 9: La idea es la parte más importante del plan de negocio.

Realidad: La idea es casi casi irrelevante. Lo que importa es 1) Quienes son tus clientes? 2) Porque van a comprar lo que vas a vender? (Esto podría ser algo así como “Porque soy famoso y tengo muchos fans y estos comprarán sacos enteros de cualquier cosa mientras ésta lleve mi nombre escrito en ella.” Pero en tu caso seguramente será más parecido a, “Porque tenemos un gran producto que va a aplastar a la competencia.”) 3) Quién está en tu equipo? Y 4) Cuales son los riesgos?

Mito 10: No tener competencia es bueno.

Realidad: Si no tienes competencia lo más probable es que no hay dinero en ese negocio. Hay seis mil millones de personas en éste planeta, y es muy improbable que ni uno solo, aparte de ti, haya caído en la idea de explotar un nicho de mercado altamente rentable.

La buena noticia es que probablemente tu competencia sea penosa. La gran mayoría de negocios no son gestionados demasiado bien. Fabrican productos que dejan mucho de desear. Tratan a sus clientes y empleados como al último mono. No es difícil encontrar oportunidades de mercado donde poder entrar y fácilmente y darle una patada a la competencia. En realidad no quieres que no haya competencia, lo que quieres es una competencia inepta. Y hay mucha competencia inepta.

Mito extra (gratis): Después de salir a bolsa seré feliz.

Si no vas a disfrutar del proceso de arrancar un negocio, probablemente no vas a salir airoso del proceso. Simplemente es demasiado trabajo, te absorberá todas tus fuerzas si no te lo pasas bien mientras lo haces. Incluso si te forras simplemente tendrás más tiempo para mirar atrás y constatar los miserables años que malgastaste sufriendo por salir adelante. La satisfacción proveniente de conducir coches lujosos o de otros caprichos caros desaparece rápidamente. Solo hay un tipo de felicidad que el dinero puede comprar, y es la oportunidad de estar en el otro lado de la mesa, cuando un joven se presente con alguna idea brillante para montar un negocio.

Todos estos mitos se pueden resumir en un eslogan: todo gira alrededor del cliente, estúpido. Todo el éxito en los negocios no va de ideas brillantes. Montar un negocio es partir de una idea brillante, montar un equipo que pueda convertir la idea en producto y llevar éste producto a los clientes que quieran comprarlo. Es así de simple. Y así de complicado.

Buena suerte!

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Confundidos por el azar (17)

Por babalum, 06-10-2006 10:42 pm


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EL experto en ordenadores y ecuaciones

John era asistido por Henry, un especialista en cálculos por ordenador para Finanzas, quien le hacía las evaluaciones de riesgos. La mayoría de las ganancias que John generó no se debieron al diferencial de la tasa de interés entre los dos instrumentos descritos anteriormente, sino a que al seguir otros inversores la misma estrategia de John los precios subieron. Para asegurar su estrategia, John se asesoraba de un departamento que le informaba cuándo un bono ofrecía un alto potencial de revalorización y el diferencial estaba cerca a su “valor justo”.

Su fortuna personal de $1 millón a los 32 años, excedía los $16 millones a los 35. Gracias a las influencias (i.e., el uso de préstamos), mantuvo un portafolio de $50 millones involucrado en sus transacciones.

Pero sólo necesitó unos pocos días para que sus millones se volvieran nada y John, al mismo tiempo, perdiera su empleo, durante el verano de 1998, con la caída del valor de los bonos de alto rendimiento. John estaba enfadado con Henry por no haber deducido esta posibilidad. ¿Cómo pudo ocurrir esto con un expediente como el suyo, con un equipo de asesores y los beneficios de una matemática sofisticada? ¿Sería debido a que quizás él se olvidó del azar?

Esta última es precisamente la respuesta. Probablemente John nunca se recuperará de esta prueba, no porque haya perdido dinero, lo cual es normal para un agente de bolsa como él, sino porque quebró en todos los sentidos. Se acabó su confianza. La razón es que John nunca fue un operador de bolsa en primer lugar, sino una de esas personas que estaba en el puesto adecuado en el momento adecuado.

Después de este incidente John se consideraba a sí mismo “arruinado”; aún cuando su fortuna personal rondaba $1 millón, lo cual sería la envidia de más del 99 % de los habitantes del planeta. Pero existe una diferencia entre el nivel de riqueza alcanzado desde arriba y el alcanzado desde abajo. Para sus empleadores el resultado fue peor, pues John ganó para ellos $250 millones en 7 años, haciéndoles perder más de $600 millones en unos pocos días.

Rasgos comúnes

No todos los inversores en bonos de mercados emergentes o de alto rendimiento, se comportan y hablan como si estuviesen por encima del bien y del mal como hacían Carlos y John. Sólo los más exitosos de ellos. Ellos tienen en común los rasgos del triunfador engañado por el azar. No obstante es todavía más preocupante cuando sus jefes y empleadores comparten los mismos rasgos.

continúa en el librobit 18 de “Confundidos por el azar”

Algunos libros de Nassim Taleb:

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Confundidos por el azar (11)

Por babalum, 12-07-2006 8:42 pm

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Pensamiento destilado en tu ”Palm”. Noticias impactantes

Pensamiento destilado es el nombre que doy al pensamiento basado en la información que nos llega, pero despojada de elementos sin sentido que conducen a la confusión. Pienso que entre el periodismo y la Historia existe la misma diferencia que existe entre el ruido y la información de verdad, que es la idea central de este libro. Un periodista competente sería aquel cuyo comportamiento fuese semejante al de un historiador el cual evalúa la información brindada y sabiendo distinguir hechos relevantes de sucesos aleatorios o puro ruido (que suele ser la mayoría).

La aplicación de la advertencia de Solon en relación con la vida y el azar contrasta con la cultura actual, que sobrevalora el martilleo constante de noticias a través de todos los canales posibles de información y refuerza mi instinto de valorar el pensamiento destilado frente al pensamiento que se basa en las últimas noticia de actualidad, independientemente de su aparente sofisticación.

Las personas comunes se inclinan en favor de la información nueva y de todo cuanto es nuevo, sin embargo, la información puede no sólo ser enajenante e inútil, sino tóxica; de manera que tengo argumentos en favor del principio de exponerse lo menos posible a los medios periodísticos, al menos eso es lo que aconsejo como guía a aquellos involucrados en la toma de decisiones.

LA REDUX DE SHILLER

La mayoría de las ideas acerca del impacto negativo global de la información sobre la sociedad fueron expuestas por Robert Shiller en su artículo publicado en 1981 sobre la volatilidad de los mercados y que fue el primero en brindar un análisis matemáticamente formulado sobre el tema. Shiller estableció que si el precio es el valor estimado de “algo”, entonces los precios del mercado se hacen muy volátiles en relación con las manifestaciones tangibles de ese “algo”, oscilando más que lo que se supone han de reflejar. El diferencial entre las volatilidades de los precios respecto a la información real demostraba que algo no funcionaba en la teoría de “expectativas racionales” clásica, por lo que Shiller concluyó que los mercados no son tan eficientes como establece la teoría financiera. La crítica principal contra Shiller provino de Robert C. Merton, un defensor de la teoría financiera oficial de la eficiencia de los mercados. ¡Increíblemente, más tarde Merton inició un fondo dirigido a aprovechar las ventajas de las ineficiencias del mercado!

Actualmente siguen apareciendo toda clase de “noticias impactantes” y la relación de información no destilada respecto a la destilada continúa aumentando, no existiendo un mecanismo que permita a la gente separar la información que proviene del buen periodismo de la que viene de los proveedores del ruido. Mi alarma respecto al periodismo se debe a que los de mi profesión dependemos de éste para la información que necesitamos obtener.

continúa en el librobit (12) de “Confundidos por el azar”

Algunos libros de Nassim Taleb:

Engañados por el azar - en castellano Engañados por el azar (libro en español en Amazon)
Fooled by Randomness - Confundidos por el azar Fooled by Randomness (libro original en inglés)
El Cisne Negro (versión española)
El cisne negro en Amazon El Cisne Negro. El impacto de lo altamente improbable
(libro original en inglés)
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