Confundidos por el azar (17)

Por babalum, 06-10-2006 10:42 pm


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EL experto en ordenadores y ecuaciones

John era asistido por Henry, un especialista en cálculos por ordenador para Finanzas, quien le hacía las evaluaciones de riesgos. La mayoría de las ganancias que John generó no se debieron al diferencial de la tasa de interés entre los dos instrumentos descritos anteriormente, sino a que al seguir otros inversores la misma estrategia de John los precios subieron. Para asegurar su estrategia, John se asesoraba de un departamento que le informaba cuándo un bono ofrecía un alto potencial de revalorización y el diferencial estaba cerca a su “valor justo”.

Su fortuna personal de $1 millón a los 32 años, excedía los $16 millones a los 35. Gracias a las influencias (i.e., el uso de préstamos), mantuvo un portafolio de $50 millones involucrado en sus transacciones.

Pero sólo necesitó unos pocos días para que sus millones se volvieran nada y John, al mismo tiempo, perdiera su empleo, durante el verano de 1998, con la caída del valor de los bonos de alto rendimiento. John estaba enfadado con Henry por no haber deducido esta posibilidad. ¿Cómo pudo ocurrir esto con un expediente como el suyo, con un equipo de asesores y los beneficios de una matemática sofisticada? ¿Sería debido a que quizás él se olvidó del azar?

Esta última es precisamente la respuesta. Probablemente John nunca se recuperará de esta prueba, no porque haya perdido dinero, lo cual es normal para un agente de bolsa como él, sino porque quebró en todos los sentidos. Se acabó su confianza. La razón es que John nunca fue un operador de bolsa en primer lugar, sino una de esas personas que estaba en el puesto adecuado en el momento adecuado.

Después de este incidente John se consideraba a sí mismo “arruinado”; aún cuando su fortuna personal rondaba $1 millón, lo cual sería la envidia de más del 99 % de los habitantes del planeta. Pero existe una diferencia entre el nivel de riqueza alcanzado desde arriba y el alcanzado desde abajo. Para sus empleadores el resultado fue peor, pues John ganó para ellos $250 millones en 7 años, haciéndoles perder más de $600 millones en unos pocos días.

Rasgos comúnes

No todos los inversores en bonos de mercados emergentes o de alto rendimiento, se comportan y hablan como si estuviesen por encima del bien y del mal como hacían Carlos y John. Sólo los más exitosos de ellos. Ellos tienen en común los rasgos del triunfador engañado por el azar. No obstante es todavía más preocupante cuando sus jefes y empleadores comparten los mismos rasgos.

continúa en el librobit 18 de “Confundidos por el azar”

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