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Manual sobre Inversores (8)

Por babalum, 23-09-2007 7:37 pm

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16. Los inversores pactan entre ellos

Los inversores no están sujetos a las leyes antimonopolio. Por suerte, ya que en regularmente hacen cosas que entonces serían ilegales. Conozco personalmente algunos casos donde uno de los inversores convenció a otro inversor a no presentar una oferta competidora a cambio de repartirse oportunidades futuras.

En principio los inversores compiten por los mismos acuerdos, pero en realidad es que hay muchas oportunidades de inversión lo que conlleva a que el espíritu de colaboración supere al de competir. Aunque un inversor concreto pueda tener una muy buena relación con el fundador del proyecto en el que invierte, dicha relación solo durará unos años, mientras que su relación con otras empresas inversoras durará toda su carrera profesional. Normalmente no se juega mucho en sus interacciones con otros inversores pero a lo largo de su vida profesional habrá muchos y constantemente están negociando pequeños favores.

17. Los grandes inversores se preocupan más por su portafolio de inversiones que por una empresa concreta.

La razón por la cual startups funcionan tan bien es que todo el que tiene poder de decisión también tiene acciones. La única manera de que uno tenga éxito es que todos lo tengan. Esto conlleva de forma natural a que todos estiren en la misma dirección aunque pueda haber divergencia de opiniones en la táctica a seguir.

El problema es que los grandes inversores no tienen exactamente la misma motivación. Es parecida pero no idéntica. Ellos no necesitan que una startup concreta sea un éxito, sino que su portafolio en conjunto de buenos rendimientos. En casos extremos ésta divergencia de objetivos y motivaciones se hace clara cuando sacrifican alguna startup que no cumple con sus expectativas, un lujo que los fundadores normalmente no se pueden permitir.

Los grandes inversores suelen clasificar a las starups en tres categorías: éxitos, fracasos y “muertos vivientes” – compañías que van tirando pero que no parece que vayan a ser compradas o salir a bolsa en un futuro inmediato. Para los fundadores el término “muertos vivientes” suena bastante rudo. Dichas compañías suelen estar muy lejos de ser consideradas fracasos en base a parámetros convencionales, pero si pueden serlo de acuerdo a los criterios de un inversor. Lo peor es que consumen el mismo tiempo y atención por parte del inversor que un proyecto de éxito. Por ello si una empresa tiene dos estrategias posibles, una conservadora que probablemente de resultado a largo plazo, aunque modesto, y otra agresiva que llevará a un éxito rotundo o al fracaso más triste, las Capital Riesgo siempre abogarán por la segunda. Para ellos la inversión ya está hecha y es mejor saber cuanto antes si el proyecto será un gran éxito y en caso contrario dedicar su atención a otro.

En caso de que una startup tuviese problemas graves la Capital Riegos podría llegar a simplemente vender su participación a un precio bajo a otra de las compañías de su portafolio. Philipp Greenspun dijo en Founders at Work que Ars Digita’s hizo eso con su proyecto.

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Por babalum, 14-09-2007 11:07 am

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14. La negociación no acaba hasta que se haya firmado
Muchos acuerdos de inversión o adquisición ocurren en dos fases. Hay una primera fase de negociación que se centran en los temas principales. Si se llega a un entendimiento suele definirse una carta de términos que lista los principales elementos del acuerdo. Esta carta no tiene peso legal pero es un paso muy importante. Suele significar que el acuerdo llegará a buen puerto en cuanto los abogados hayan trabajado los detalles.

En teoría estos detalles se suponen menores, ya que por definición los puntos importantes están cubiertos en la carta de términos.No obstante, la falta de experiencia y cierto optimismo suelen hacer pensar al fundador que cuando tiene la carta de términos todo ha acabado. Ellos desean el acuerdo y todo el mundo actúa como si el acuerdo fuera firme, por lo cual es normal que se crea que se ha logrado.

Lo cierto es que el acuerdo aún no es válido y probablemente tardará todavía algunos meses. En unos meses muchas cosas pueden cambiar para una startup. Ocurre frecuentemente que los inversores sufran del remordimiento del comprador. Consecuentemente es vital que se continúe animando la venta y convenciendo al comprador o inversor hasta el mismo momento del cierre. En caso contrario los detalles “menores” que no se especificaron en la carta de términos serán interpretados como desventajosos. La otra parte puede incluso terminar el proceso. Si eso ocurre normalmente se darán explicaciones relacionados con detalles técnicos que les confundieron, en vez de admitir que simplemente cambiaron de opinión.

Puede ser muy duro mantener la presión sobre un inversor o comprador hasta el momento del cierre, principalmente porque la presión más efectiva es la competencia de otros inversores o compradores, y éstos suelen desaparecer del mapa en cuanto se establece la carta de términos.Es importante mantenerse lo más próximo posible a éstos rivales, pero es primordial mantener el proyecto en la cresta de la ola. Los inversores o compradores se fijaron en tu proyecto porque era notorio y esperan mucho de él. Sigue desarrollando funcionalidades, aumentando base de usuarios y mantén la presión mediática.

15. A los inversores les gusta invertir conjuntamente

Me ha sorprendido descubrir lo predispuestos que están los inversores co-invertir conjuntamente con otro inversor. Lo lógico sería pensar que si creen haber encontrado una buena oportunidad la quieran para ellos y no quieran repartir, pero la realidad es distinta. Se puede entender que en caso de los “Business Angels” ya que éstos invierten cantidades menores y no les gusta tener demasiado dinero en un solo proyecto. Pero la empresas de Capital Riesgo también inviertan conjuntamente con bastante frecuencia. ¿Por qué?

En parte creo que se debe a que las Capital Riesgo valoran mucho lo que piensan de ellas otra Capital Riesgo. Consecuentemente los proyectos que despiertan el interés de muchas tienen mayor probabilidad de cierre y pero también que se exploren oportunidades de colaboración entre ellas.

Existe otro motivo racional para querer múltiples Capital Riesgo en un acuerdo: un inversor que invierte contigo en un proyecto es un inversor menos que invertirá en un proyecto competidor. Aparentemente Kleiner y Sequoia no estaban muy predispuestos a repartirse la inversión en Google, pero finalmente lo hicieron, supuestamente por éste motivo o al menos en parte.

No obstante creo que la razón principal es su temor a dar una mala imagen en caso de que las cosas vayan mal. Si varios se equivocan en una decisión consensuada el fracaso parecerá más fruto del azar o que era impredecible y por ello tendrá un menor impacto en su reputación.

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Por babalum, 09-07-2007 3:00 pm

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12. Ser rechazado por inversores no significa mucho

Algunos emprendedores se derrumban cuando son rechazados por inversores. No deberían tomárselo tan a pecho. Para empezar, los inversores se equivocan muchas veces. Me costaría pensar en alguna startup de éxito que no fue rechazada por inversores en algún momento. Muchas Capital Riesgo rechazaron a Google. Consecuentemente la reacción de una Capital Riesgo no significa gran cosa.

Los inversotes muchas veces te rechazarán por motivos superficiales. El otro día leí una historia acerca de una Capital Riesgo que rechazó una startup simplemente porque habían repartido acciones a muchas personas de manera que eran necesarias demasiadas firmas para cerrar el trato.

El motivo por el cual las Capital Riesgo pueden comportarse así, es porque tienen muchas alternativas. No importa si te subestiman por alguna razón superficial porque el siguiente candidato a invertir será casi igual de bueno que tú (artículo buenísimo de Paul Graham acerca modelos de juicios – traducido al español).

 Imagina que debes elegir manzanas en una frutería. Coges una con una pequeña mancha, seguramente sólo se trata de una mancha superficial y por ello no relevante, pero para que detenerse a estudiar si la mancha es superficial o afecta a toda la manzana? No vale la pena, hay muchas más. Consecuentemente descartas una manzana que podría ser fantástica.

Los inversores serán los primeros en admitir que se equivocan muchas veces. Así que si te rechaza uno no pienses automáticamente que lo estás haciendo mal. ¿Como mucho pregúntate si puedes corregir algo?

13. Los inversores son emocionales

Me ha sorprendido descubrir lo emocionales que pueden llegar a ser los inversores. Esperarías que fuesen fríos y calculadores, o al menos objetivos y orientados al negocio. Pero muchas veces no es así. No estoy seguro si es su posición de poder que los hace así, o las cantidades ingentes de dinero que manejan. En cualquier caso las negociaciones de inversión se vuelven muchas veces en un tema personal. Si ofendes a un inversor éste desaparecerá en menos que canta un gallo.

Hace algún tiempo una conocida empresa de Capital Riesgo ofreció una ronda de financiación tipo “A” a una startup a la que habíamos aportados capital semilla. Al poco tiempo descubrieron que una empresa de Capital Riesgo rival también estaba interesada. Les atemorizó tanto la posibilidad de ser rechazada a favor de la otra empresa de Capital Riesgo que presentaron lo que se llama un “acuerdo de condiciones bomba” imponiendo un plazo de 24h a los emprendedores para decir “Si” o “No”, ya que transcurrido el plazo cerrarían las vías de negociación. 

Este tipo de prácticas son bastante dudosas pero no por ello infrecuentes. Lo que me sorprendió fue su reacción cuando les llamé para hablar acerca de ello.  Les pregunté si seguirían interesados en la startup si la Capital Riesgo finalmente no hiciera ninguna oferta y me dijeron que no. Que razones racionales podrían justificar ésta respuesta? Si pensaban que el proyecto era una buena inversión que más daría lo que pensaba otra Capital Riesgo?

Seguramente era su obligación con sus socios capitalistas invertir en las mejores oportunidades que pudieran encontrar. En realidad deberían estar encantados si la empresa rival finalmente no hiciese ninguna oferta, porque eso significaría que ésta estaba dejando pasar una buena oportunidad. Naturalmente no había ninguna base racional para su comportamiento. Simplemente no podían soportar la idea de quedarse con lo que su rival no quería.

En toda ésta historia el “acuerdo de condiciones bomba” no era únicamente una triquiñuela táctica para presionar a la startup. Era también un intento de romper una relación antes de ser rechazado. En un ensayo anterior (artículo original de Paul Graham en inglés) ya dejé entrever como las empresas de Capital Riesgo a veces se comportan como colegialas. Me consta que unas cuantas ya han bromeado acerca de ésta comparación, pero ninguna lo ha negado.

 

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Por babalum, 06-07-2007 4:04 pm

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10. La contribución de los inversores suele ser subestimada.

Los inversores hacen mucho más para las startups que simplemente darles dinero. Suelen ayudarles a hacer buenos tratos y introducirlos a personas que les pueden ayudar. Además, algunos de los más inteligentes, particularmente los Business Angels, pueden dar buenos consejos acerca del producto.

De hecho, diría que lo que diferencia a los buenos inversores de los mediocres es la calidad de sus consejos. Muchos inversores dan consejos, pero solo los mejores dan buenos consejos.

De todas formas, independientemente del tipo de ayuda que pueden prestar los inversores a una startup, ésta suele ser subestimada. Eso es así en parte porque es bueno para todos que se piense que los fundadores controlaron todos los detalles y todas las buenas ideas provienen de dentro de la empresa. Eso hace que aumente el valor de la compañía.

Ésta tendencia es reforzada por la obsesión que muestran los medios por los fundadores. Veamos, en una compañía fundada por 2 socios, el 10% de las ideas puede que provengan de la primera persona que se contrató. De hecho si no fuera así, probablemente se podría decir que no se ha contratado a la persona correcta. A pesar de ello, ésta persona será totalmente ignorada por la prensa.

Os digo esto como fundador: la contribución de los fundadores es siempre sobrestimada. El peligro de ésta situación es que nuevos emprendedores, viendo a otros fundadores, los vean como superhombres (…o mujeres), creyendo que deberán emularlos. La realidad es que todo el “show” solo es posible con la ayuda de multitud de otras personas de sus equipos que nunca aparecen en escena.

11. Las Capital Riesgo temen dar mala imagen.

Me ha sorprendido mucho, descubrir lo tímidas que son muchas Capital Riesgo. Parece que teman fracasar a los ojos de sus socios o incluso de aquellos cuyos fondos invierten.

Es posible medir este miedo observando que algunos no están dispuestos a invertir dineros del fondo que manejan pero si están dispuestos a invertir personalmente como “Business Angels”. De todas formas no es rigurosamente correcto decir que las Capital Riesgo están menos dispuestos a tomar riesgos. Lo que no están dispuestos, es a hacer cosas que puedan proporcionarles una mala imagen o reputación. Aunque pueda parecerlo, no es lo mismo.

Veamos un ejemplo. Muchas Capital Riesgo dudarían a la hora de invertir en una startup fundada por un par de hackers de 18 años por muy brillantes que sean. Si el proyecto fracasa, sus socios podrán decir: “Como se te ocurre invertir $x millones de nuestro dinero en unos jovenzuelos de 18 años?”

En cambio si una Capital Riesgo inviertese en una startup fundada por 3 ex – ejecutivos de banca, de 40 años y que pretenden subcontratar su desarrollo de producto – que a mi modo de ver es mucho más arriesgado – nadie les podría criticar si fallase.  A priori, la segunda inversión parece mucho más prudente.

Como dijo un amigo mío, “La mayoría de las empresas de Capital Riesgo no harían nada que suene mal al tipo de personas que gestionan fondos de pensiones”. Los “Business Angels” son más libres porque no tienen que rendir cuentas a nadie.

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Por babalum, 02-07-2007 10:32 pm

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8. Las valoraciones son pura ficción

Las empresas de Capital Riesgo admiten que las valoraciones son artificiales. Ellas deciden cuanto dinero necesitas y que fracción de la compañía quieren. Mediante estos dos parámetros se establece la valoración.

Las valoraciones van subiendo en función del tamaño de la inversión. Una empresa en la que un “Business Angel” está dispuesto a invertir 50.000$ con una valoración de 1 millón de $ no será capaz de obtener 6 millones de $ con esa misma valoración. Eso llevaría a una situación donde los fundadores tendrían menos de un séptimo de la compañía. Muchas Capital Riesgo no se sentirían cómodos con éste escenario. Es por ello que no se oyen operaciones donde una Capital Riesgo invierte 6 millones de $ a una valoración pre-money de 1 millón de $.

Consecuentemente si las valoraciones cambian dependiendo de la cantidad invertida, esto demuestra cuan poco fiables son a la hora de expresar el valor intrínseco de la compañía.

Dado que las valoraciones son tan artificiales, los fundadores no deberían preocuparse demasiado por ellas. No deberían perder mucho tiempo con éstos asuntos. De hecho una valoración alta puede ser un problema. Si obtienes financiación a una valoración pre-money de 10 millones de $, no te dejarán vender la compañía por menos de 20. Tendrás que vender por más de 50 para que la Capital Riesgo obtenga un multiplicador de su inversión de 5, que suele ser bajo para ellos. Probablemente querrán que aguantes hasta que puedan obtener un multiplicador de 100. Pero claro, tener que vender tan caro reduce mucho las probabilidades de ser comprado. Muchas compañías te pueden comprar por 10 millones de $, pero muy pocas por 100. Dado que una startup es una apuesta donde solo hay dos posibilidades – ganar o perder – lo que en realidad quieres es optimizar tus probabilidades de ganar, no tu porcentaje de participación.

¿Entonces porque los fundadores suelen buscar valoraciones altas? Están confundidos por una ambición inoportuna. Creen tener más éxito si consiguen una valoración más alta. Por lo general suelen codearse con otros fundadores y si consiguen una valoración mas alta podrán decir: “la mía es más grande que la tuya”. Pero en realidad obtener financiación no significa mucho. Realmente lo que debería importarle al fundador es como acaba la aventura y obtener una valoración demasiado elevada reduce las probabilidades para el fundador de acabar en una buena situación.

La única ventaja de una valoración alta es que te diluyes menos. Pero hay otra manera de conseguir lo mismo. Pide menos dinero.

9. Los inversores buscan a emprendedores que se parezcan a los últimos emprendedores de éxito.

Hace diez años los inversores buscaban al siguiente Bill Gates. Eso fue un error, ya que Microsoft fue un startup poco corriente. Empezaron casi como una empresa de servicios de programación. La razón por la que crecieron tanto fue porque gracias a IBM les cayó el estándar para PC.

En éstos momentos las empresas de Capital Riesgo están buscando al siguiente Larry y Sergy. Eso es bueno, ya que Larry y Sergey se parecen más a lo que cabría llamar emprendedores ideales para una startup.

Hasta la fecha los inversores pensaban que era importante para un emprendedor ser un experto en su negocio. Por ello estaban dispuestos a financiar legiones de MBAs que querían utilizar el dinero para contratar programadores que construyeran el producto por ellos. Eso sería como financiar a Steve Balmer esperando que éste contrate a Bill Gates – la burbuja nos ha enseñado que es más bien al revés. Hoy en día la mayoría de empresas de Capital Riesgo saben que deben financiar a los técnicos. Esto ocurre sobretodo con los punteros. Las más mediocres todavía buscan financiar a MBAs.

Si eres un “hacker” es bueno oír que los inversores están buscando a los nuevos Larry y Sergey. Las malas noticias son que los únicos inversores que realmente podrán acertar serán aquellos que sepan como eran Larry y Sergey cuando eran estudiantes y no las estrellas mediáticas que son ahora. Lo que algunos inversores siguen sin entender es lo poco convincentes y seguros de si mismos que pueden parecer los emprendedores cuando están empezando.

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