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Confundidos por el azar (6)

Por babalum, 21-06-2006 10:44 pm

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Salvación vía AEROFLOT

La década de 1990 fue testigo de la llegada de gente más interesante y con mejor formación. Esto amenizó considerablemente las salas de bolsa. Llegaron aviones enteros de científicos, principalmente físicos, algunos incluso con mucho éxito en sus respectivos campos de investigación.

Todos ellos vinieron con el objetivo de hacerse ricos y propiciaron la tendencia a profundizar en análisis complejos. Poco a poco fue aumentando la demanda de científicos en Wall Street. Rusos, franceses, chinos e indios, (en ese orden) comenzaron a predominar en Nueva Cork y Londres.

Sin embargo, muchos de estos científicos, aunque capaces de solucionar ecuaciones complejas, eran incapaces de resolver problemas vinculados a la realidad aunque en ocasiones aparecía alguna excepción. Sea como fuera, estas personas nos amenizaban las comidas y cenas con temas de conversación de alta calidad ya que contrariamente a los MBAs, estos estaban interesados en variados temas intelectuales.

SOLON VISITA EL CLUB NOCTURNO REGINE’S

En Wall Street, mis opiniones sobre la aleatoriedad hicieron que las relaciones con mis colegas no fueran siempre buenas y muy dispares con dos de mis jefes.El primero, a quien llamaré Kenny, era el típico hombre de familia. Daba la apariencia de hombre a quien se podía confiar el dinero- de hecho, progresó rápidamente en la institución a pesar de su falta de competencia. No le era posible seguir mi lógica. Era de apariencia calmada, medido en su discurso, muy presentable con su aspecto atlético, y con la rara virtud de saber escuchar. Su encanto personal le granjeó la confianza del presidente, pero yo no podía ocultar mi falta de respeto.

El segundo, a quien llamaré Jean-Patrice, era un malhumorado francés de temperamento explosivo y agresivo, con fama de ser capaz de despedir a cualquiera, pero escuchaba y entendía cada palabra mía, animándome a proseguir mis estudios sobre aleatoriedad. Contribuyó grandemente a mi formación como operador de bolsa; es una de las escasas personas que se preocupan por el generador, olvidándose completamente de los resultados. Poseía la sabiduría de Solon, pero vivía una vida colorida. No era hombre de familia.

Frecuentemente me telefoneaba desde el elegante Club Regine’s, en Nueva York, por cuestiones de trabajo. Me Asombraba su obsesión por los riesgos y su capacidad de valorar todas las variantes posibles, mostrando un inmenso respeto por la ciencia y los científicos. Mientras Kenny sabía cómo ascender en la escala de una institución, Jean-Patrice no tuvo tal feliz carrera, lo que me enseñó a ser cuidadoso con las grandes instituciones financieras.

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Confundidos por el azar (5)

Por babalum, 18-06-2006 3:25 pm

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Dos Historias Alternativas

Como es sabido, una alternativa, o decisión, en cualquier aspecto de la vida, no puede juzgarse solamente por los resultados, sino por sus costes. No obstante, sólo parecen percatarse de esto los perdedores, pues los afortunados atribuyen su éxito a la calidad de su elección.En lo que sigue llamaremos historias alternativas a todas las diferentes alternativas de eventos que pueden ocurrir.

La Ruleta Rusa

Pudiéramos ilustrar el concepto de historias alternativas imaginando que un excéntrico nos ofrece $ 10 millones por jugar a la ruleta rusa. Si el revolver tiene capacidad para seis balas, cada disparo se contará como una historia (de seis posibles con la misma probabilidad) cinco de las cuales conducen a la riqueza y sólo una a la muerte. Ganar significa obtener la admiración de todos, pero, a qué costo. Consecuentemente, teniendo en cuenta las historias alternativas, $10 millones obtenidos mediante el juego no tienen el mismo valor que $10 millones obtenidos mediante el trabajo, pues su dependencia desigual de la aleatoriedad los distinguen cualitativamente. No obstante, durante mis 15 años en Wall Street, he visto que el público observa los aspectos externos de la riqueza sin vislumbrar la fuente (a esta fuente le llamamos el generador).

Una ruleta aún peor

La realidad es una ruleta aún peor. Al ofrecer muchas más posibles historias alternativas, después de varias pruebas la gente se olvida del peligro gracias a un falso sentimiento de seguridad, que nombraremos “problema del cisne negro”. Este problema está relacionado con otro denominado denigración de la historia, según el cual los jugadores, inversores, etc., creen que lo que sucede a otros no necesariamente tiene que sucederle a ellos.También, a diferencia de la ruleta rusa, donde el riesgo es claramente visible, nadie ve el cañón de la realidad, es decir, el generador es raramente visible, ocurriendo que se pierdan de vista los riesgos.

Buenas relaciones con los compañeros

La actuación de la aleatoriedad en la vida propia es por completo inobservable, de aquí que la resistencia a la aleatoriedad sea una idea abstracta, pues juzgar los acontecimientos con una óptica probabilística radica en considerar qué podría probablemente haber ocurrido. No obstante tampoco hay que exagerar y llegar al extremo de algunos agentes de bolsa que se vuelven inesperadamente introspectivos respecto a la aleatoriedad y llegan a ignorar completamente la que realmente ocurrió. Por ejemplo, durante una cena con un colega, tiramos una moneda para ver quién pagaría. Yo perdí y pagué, pero cuando iba a darme las gracias me dijo: “de acuerdo con tu libro dirías que desde el punto de vista probabilístico yo he pagado la mitad”.En 1980 Wall Street estaba lleno de negociantes sin formación estadística, que cayeron como moscas cuando los instrumentos financieros y los productos ganaron en complejidad, de modo que dudo que aún se mantengan allí muchos de los cientos de MBAs que conocí entonces.

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El papel de las emociones en nuestras decisiones

Por babalum, 26-02-2006 5:23 pm

Transcribo un apartado del libro “El viaje a la felicidad de ” Eduard Punset.

Todo empieza con una emoción. Ya lo intuyeron algunos grandes hombres de acción hace medio siglo y lo corrobora ahora la ciencia. Pero el descubrimiento más reciente y revolucionario se lo debemos a científicos como Dylan Evans, de la facultad de Informática, Ingeniería y Ciencias Matemáticas de la University of the West of England en Bristol, al demostar que las decisiones -todas las decisiones- son emocionales.

¿Cuál es la trama normal de cualquier planteamiento? En el inicio -si lo que acabamos de decir es correcto- hay una emoción. A continuación, se lleva a cabo un proceso de cálculo racional en el que se va ponderando toda la información disponible. A diferencia de la primera fase, en la que todo ocurre a velocidad de vértigo, la segunda etapa es lenta y tediosa: hay tal proliferación de argumentos a favor y en contra que, a fuerza de ponderar y sopesar datos, la lógica de la razoón no acaba de imponerse. Afortunadamente, al final reaparecen, como una tabla de salvación , las emociones. Si antes no sabíamos para qué servían las emociones, ahora constatamos que sin ellas no tomaríamos nunca decisiones. De ahí que muchos especialistas en robótica estén ahora empeñados en que los robots del futuro sean capaces, también, de sentir emociones para que puedan decidir en igualdad de condiciones que los humanos. Si nosotros no podemos decidir sin emociones, los robots tampoco.

En contra de la opinión de la inmensa mayoría, que cree conocer las razones conscientes que motivan sus decisiones, los neurólogos sugieren que, en última instancia, es una emoción la que inclina la balanza hacia un lado u otro. Si sólo contáramos con la razón, no decidiríamos nunca nada, dada la complejidad casi infinita que supone evaluar correctamente la selva de datos disponibles.

Peer Solberg, profesor en la Sloan School of Management del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos, explicaba en la década de los sesenta su teoría sobre la toma de decisiones en la vida corporativa: un proceso que iba desde la identificación de todas las opciones hasta la elección final de la que obtenía mayor puntuación; pasando por la evaluación de las mismas y la fijación del orden de prioridades.

Un fin de curso en el que sus estudiantes le agobiaron con más peticiones de consejo de lo que era usual para encontrar trabajo, decidió aplicarles la prueba de lo que les había enseñado durante el curso. Su sorpresa y sentimiento de frustración corrieron parejos cuando descubrió que la casi totalidad de sus estudiantes había seguido su corazonada, en lugar del método expuesto en clase para elegir trabajo. Y no sólo esto, sino que la comparación con las ofertas rechazadas tenía como único objetivo convencerse a sí mismos de que su intuición había funcionado.

Los alumnos del profesor Solberg no soportaron la lentitud desesperante de los procesos racionales de decisión, contrastaban con el ritmo fulminante de las intuiciones emocionales. Por otra parte, las decisiones puramente racionales no sólo se perderían en la inmensidad de datos disponibles sino que, además, no responderían a nuestras necesidades emocionales…

El viaje a la felicidad

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Confundidos por el azar (4)

Por babalum, 31-01-2006 12:29 am

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Transcurrieron algunos años y un buen día al salir de casa Nero Tulip vio a su vecino abatido en su jardín. No llevaba su habitual traje y por su postura y movimientos Nero supo al instante que había sido despedido. John había perdido todo lo que poseía y a ojos de Nero el destino le había devuelto al lugar al que pertenecía.

Nero no pudo evitar una leve y malsana alegría aunque ante todo sintió que sus teorías acerca del azar eran confirmadas. Nunca más, se prometió, sentiría envidia ante energúmenos engreídos simplemente porque no conocían la estructura de lo aleatorio y de los ciclos del mercado.

¿Se puede juzgar a una persona sólo en base a su riqueza o resultados? Algunas veces quizás, pero no siempre. Veremos más adelante que el éxito de una gran mayoría de ejecutivos no es en esencia diferente que dardos lanzados al azar.

No obstante, éstos casi nunca son conscientes del papel que juega el azar en sus vidas. Es más, el éxito hace que se comporten como si lo merecieran. Se les nota en sus posturas, sus movimientos, en la voz, en su serenidad, autoconfianza y credibilidad.

Gracias a estos signos de éxito estas personas son percibidas como líderes y parece ser que, según teorías evolucionistas, éste tipo de comportamiento está relacionado con las ventajas del macho “alpha” en el apareamiento.

El ciclo se retroalimenta y continúa hasta que un día la fortuna les abandona y se inicia el ciclo contrario.

A continuación el autor introduce el concepto de resistencia al azar. Para ello es necesario no valorar únicamente los resultados conocidos sino la totalidad de resultados posibles si se repitieran los sucesos un millón de veces.

La mayoría de gente piensa en la probabilidad solamente en relación al futuro, tomando como 100% probables los hechos ya pasados. Esto es completamente erróneo y lleva a conclusiones equivocadas.

Comparemos el caso de un dentista que se gana la vida con cierta holgura con el caso de alguien que vive a todo lujo gracias a que le ha tocado la lotería.

Si ambos repitieran su vida un millón de veces el abanico de posibles resultados para el primero oscilaría probablemente entre tener una consulta en un buen barrio a estar empleado en alguna clínica dental, mientras que el segundo pasaría la mayoría de su vidas de forma humilde y gastándose una fortuna en billetes de lotería.

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Confundidos por el azar (3)

Por babalum, 25-01-2006 11:28 pm

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John vivía justo enfrente de Nero en una casa mucho más grande que la suya y poseía varios coches de lujo. Se dedicaba a la bolsa igual que Nero pero invertía en productos de alto riesgo.

Cada día Nero estaba expuesto los insultantes lujos de su vecino y al mismo tiempo iban creciendo sus sentimientos de envidia. Su mayor error fue entablar conversación con John, ya que a partir de aquel día aumentó su sensación de ser menospreciado por aquél vecino.

Lo que más inquietaba a Nero era que John no brillaba precisamente por su cultura ni por su inteligencia pero sus ingresos anuales debían superar en varios múltiplos los suyos.

Nero empezaba a sentirse atrapado en la red de la competitividad social y se daba cuenta ello. Empezó a estudiar el tema y dio con los curiosos estudios de Kahneman y Tversky.

Supongamos las siguientes alternativas:

  • Ganar 70.000 USD al año en un entorno donde la mayoría gana 60.000 USD.
  • Ganar 80.000 USD al año en un entorno donde la mayoría gana 90.000 USD.

La mayoría de gente elige la primera opción a pesar de ser el segundo salario superior al primero.

Para tranquilizarse, Nero solía pensar que John simplemente había tenido suerte y que en su gran ignorancia no sabía que la mayoría de veces lo que se debe al azar suele llevárselo el siguiente golpe de mala suerte que acecha a la vuelta de la esquina. Pobrecito.

Mientras tanto John pensaba que su vecino era un snob intelectual y un perdedor.

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