En un mundo sin reglas el psicópata es el rey

Por babalum, 03-01-2012 11:39 pm

Me permito una traducción libre de una frase de Brian Basham: “In an unregulated world, the least-principled people rise to the top.”

 

En un mundo sin reglas el psicópata es el rey


Extraido de: http://www.independent.co.uk/news/business/comment/brian-basham-beware-corporate-psychopaths–they-are-still-occupying-positions-of-power-6282502.html

Interacciones de frecuencia asimétrica

Por babalum, 07-12-2011 11:30 am

Recientemente me encontré casualmente por Linkedin con la persona que hace más de 20 años me realizó mi primera entrevista laboral en una empresa de selección. Yo recordaba un sinfín de detalles, desde el aspecto de la entrevistadora hasta las preguntas que me hizo. Obviamente era muy consciente que ella con toda seguridad no me recordaría. Le envié un mensaje y efectivamente me confirmó que yo solo le sonaba remotamente (supongo que me lo dijo por educación ;-) ). Normal.

Aún así pasamos un rato agradable tomándonos un café y charlando un poco de todo.

Bien. Volvamos a la razón principal del post, las interacciones de frecuencia asimétrica. Con éste término podemos describir un tipo de interacciones entre dos personas donde para una de ellas se trata de un evento especial y poco frecuente mientras que para la otra es una situación común.

Por mencionar unas pocas:
- Negociación de salario
- Presentación de un proyecto a un inversor
- Tu primera entrevista de selección

Generalmente atribuimos una posición de poder a la persona que realiza estas interacciones de forma más habitual. El jefe que tiene el poder de aumentar un salario y negocia con todos sus empleados, el inversor que se pasa el día viendo presentaciones o el consultor de selección que ve a un candidato después del otro.

Un problema que tendrá ésta persona es que casi todas las interacciones le parecerán iguales. Al cabo de unas horas o días no recordará mucho de la interacción. Habrá excepciones, por supuesto, pero… comparémoslo con la persona que realizó la presentación de su proyecto o negoció su salario.

Para éste último se trata de una situación singular y muy relevante. Habrá grabado en su memoria cada una de las respuestas y comentarios. A lo largo de los siguientes días habrá vuelto a recordar y buscado interpretaciones sutiles a cada gesto o entonación.

Muchas veces no somos conscientes que ésta asimetría confiere ciertas ventajas en caso de una interacción posterior. Con una buena preparación se podrá abordar una nueva reunión con familiaridad y exponiendo un montón de detalles de la reunión anterior que la otra parte no podrá más que fingir o suponer que son ciertos.

Los más pícaros podrán incluso echarse algún farol menor haciendo alusión a detalles que se comentaron o acordaron sin ser rigurosamente ciertos (ojo!…sin pasarse y conste que no estoy animando a nadie a que lo haga).

¿Como puede la otra parte protegerse de las desventajas de una interacción de frecuencia asimétrica?
Naturalmente tomando buenas notas durante la reunión o justo después y releerlas antes de la segunda reunión. Finalmente y quizás más importante que las notas, es intentar ser siempre coherentes y consistentes para evitar que nos cuelen algún gol los más avispados.

Un caballo más veloz

Por babalum, 05-12-2011 12:44 pm

A Steve Jobs le gustaba la siguiente frase de Henry Ford: si a mis clientes les hubiese preguntado lo que querían, me hubiesen pedido “un caballo más veloz”.

Babalum: Generalmente (no siempre) cuando se les pregunta, los clientes pedirán más de lo que ya tienen, pero más barato.

Cuando un jefe trabaja

Por babalum, 12-08-2011 10:58 am

Hace años que tenía pendiente leer “El gen egoísta” (“The selfish gene”) de Richard Dawkins. Es un clásico que ya tiene bastantes años, su primera edición es de 1976. Finalmente éste verano he conseguido empezarlo. Voy por el primer tercio y no querido esperar a acabarlo para escribir sobre un experimento que aparece en el libro y que me ha parecido tremendamente curioso.

En el experimento colocan a dos cerdos en una habitación que en uno de sus extremos tiene una palanca. Cuando dicha palanca es activada con el morro en el extremo opuesto de la habitación se suministra comida mediante una rampa. El cerdo debe entonces correr hacia la rampa para poder llegar a la comida. La habitación está basada en lo que viene a llamarse una “caja de Skinner“.

 

(Nota de Babalum: ver también el experimento de las palomas de Skinner descrito en “Confundidos por el azar” de Nassim Taleb)

Antes de proseguir es importante saber que los cerdos son bastante jerárquicos y establecen relaciones de dominación y sometimiento. Por lo tanto en la pareja de cerdos del experimento también hay uno que ejercerá el papel de dominante mientras que el otro se someterá al primero.

Sabiendo esto ¿que pasará en la habitación de Skinner?

Paremos un momento y reflexionemos.

Si solo hubiese un cerdo en la habitación éste debería hacer todo el trabajo. Activar la palanca y luego correr hacia el extremo opuesto para recibir el premio.

Ahora resulta que hay un cerdo dominante. ¿A quien le tocará hacer el trabajo y quien se beneficiará?

Parece que lo obvio es que el subordinado deberá activar la palanca y el dominante estará situado en el lado de la rampa dispuesto a comerse los frutos del trabajo del primero.

¿No?

En realidad no ocurrió así. En contra de lo que se pudiese esperar a primera vista el cerdo dominante hacía todo el trabajo. Activaba la palanca y luego iba corriendo a la rampa donde conseguía las sobras que dejaba  el cerdo subordinado. El cerdo subordinado se colocaba siempre al lado de la rampa esperando pacientemente a que el otro activase la palanca y darse un atracón.

¿Como puede ser?

Pensemos un poco. Imaginemos que ocurre lo que todos hemos pensado de entrada. El cerdo dominante se sienta cómodamente cerca de la rampa y al sumiso no le queda otro remedio que activar la palanca. En cuanto la activa, éste deberá correr hacia la rampa solo para encontrarse que el cerdo dominante se está dando un festín y no le deja acercarse a la comida.

Supongamos que este episodio se repite unas cuantas veces más. El cerdo subordinado pronto se dará cuenta que no hay incentivo ninguno en activar la palanca y muy pronto dejará de hacerlo. El resultado será que ninguno de los dos cerdos recibirá comida. Al menos mientras el cerdo dominante no abandone su cómoda posición e intente activar la palanca por si mismo. A continuación saldrá corriendo hacia la rampa donde encontrará al cerdo subordinado “poniendose las botas”.

No obstante, ahora la diferencia radica en que el cerdo subordinado se apartará inmediatamente  para cederle su puesto al dominante que podrá acabarse las sobras y de ésta manera los dos acaban contentos.

La estrategia en la cual el cerdo dominante hace todo el trabajo para solo quedarse con las sobras resulta ser la estrategia estable.

 

 

 

¿Curioso?

¿A alguien se le ocurre alguna situación similar en el ámbito humano?
Espero vuestras ideas :-)

Babalum

 

 

La ley de Weber

Por babalum, 10-07-2011 9:55 am

Leo en meneame.net otro caso de irracionalidad cognitiva. Me he permitido exagerar aún más el ejemplo del artículo original.

Imagina que quieres ir a ver una obra de teatro y resulta que en la esquina de tu calle las venden a 100€. Tu vecino comenta que en la otra punta de la ciudad hay un lugar donde puedes comprar las mismas entradas por 50€. Tienes tiempo y puedes ir en metro.

Bien, parece una ganga. La mayoría cruzaríamos la ciudad o encargaríamos a alguien, que le quede cerca, comprarnos una entrada. Acabamos de ahorrarnos 50€ y nos saldrá gratis la cena.

Veamos ahora una situación bien distinta.

Queremos cambiar de coche y después de numerosas investigaciones, buscar en foros y hablar con amigos decidimos comprar el precioso deportivo que está en el escaparate del concesionario del barrio (de hecho ya lo decidimos inconscientemente el primer día que lo vimos pero ahora ya tenemos suficientes argumentos racionales para creer que hemos dedicido racionalmente…).  Como que el dueño quiere retirarse  nos ha hecho una buena oferta.

De pronto nos cuentan que en un concesionario nuevo al otro lado de la ciudad (donde antes estaba el establecimiento que vendía entradas a mitad de precio y que lógicamente cerró) tienen el mismo coche por 40.000€. Como promoción de apertura ofrecen un 0,125% de descuento.

Haces tus números y te salen 50€.

¿Cómo?

50€ en un coche de 40.000 €!!!

Te ríes sintiéndote insultado. Has tenido que buscar la calculadora y te han hecho perder el tiempo. ¿Pero a quién quieren atraer con estas promociones ridículas?

A estas alturas la mayoría habrá descartado ya mentalmente la posibilidad de desplazarse. Digo la mayoría y no todo el mundo porque de hecho conozco a quien seguro que se desplazaría ;-) .

Como es obvio, no tiene sentido que en circunstancias similares en cuanto a tiempo disponible y esfuerzo (el trayecto) actuemos de forma distinta de cara a la misma recompensa: 50€.

No se trata de evaluar el descuento como un ahorro en proporción al gasto que vamos a hacer. Alguien que conozco diría ¿Pero cuantas oportunidades hay de ganar 50€ en tu tiempo libre por coger el metro?

Una vez más vemos que somos mucho menos racionales de lo que nos gusta creer. Este comportamiento fue estudiado por Weber y Fechner y suele llamarse la  ley de Weber (Webers law).  Tiene que ver con nuestra forma de percibir cambios en los estímulos.  Difícilmente nos daremos cuenta si hay un yogurt más o menos en una bolsa cargada del supermercado, pero no tendremos ninguna dificultad en distinguir una bolsa vacía de otra que contenga un yogurt.

A los que os gusten estos temas también os recomiendo este post que habla de Kahneman y Tversky

 

PD: ¿No os habéis fijado en algunas personas que a pesar de sobrarles el dinero son extremadamente tacaños, buscan gangas a todas horas y negocian hasta el último euro? ¿Será que nunca siguieron la ley de Weber y por eso son ricos y tu no?

Babalum